El trabajo manifiesta que el potencial latente de la cadena para producir carne podría ser aprovechado con una única y sencilla medida: volver a generar incentivos a los engordadores para agregar más kilos en los machos.
Estas 99,3 mil toneladas res con hueso adicionales por mayor peso de faena se podrían reflejar como (i) un aumento del consumo interno de 2,4 kg/hab/año, o (ii) un incremento en el volumen de carne exportada (+ 36% respecto del volumen 2013), con un valor de mercado de
US$ 556millones.
En esta línea de mejora sobre el peso mínimo de faena en la cadena de ganados y carnes, la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales de Argentina (Fifra) se suma a las perspectivas de crecimiento, y toma como base la necesidad de cumplir con aquella normativa impuesta por la Magpya en el año 2010 al fijar en 300 kg (165kg rendimiento en carne res con hueso), el peso de faena, lo que suponía una expectativa promedio para obtener una faena real por encima de los 226 kilos res con hueso registrados en 2006 (equivalentes a 412kg peso vivo).
Según Fifra, si se recuperaran 20 kilos por animal, al cabo de un año la cifra sería comparativa a una faena adicional de 1,2 millones de cabezas. Sería como disponer de un mes más de carne faenada a lo largo de un año.
Aunque destacan la iniciativa para cumplir con esta normativa desde la actual conducción del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (Magyp), frente al escenario descrito la Federación plantea la necesidad de que el Estado controle y ejecute con firmeza las correspondientes sanciones a aquellos sectores de la cadena de ganados y carnes que continúan dispuestas a faenar animales livianos, aún cuando el accionar esté penalizado, haciendo peligrar el objetivo trazado.
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