Como resultado de semejante colapso, subió el valor del ganado, bajó el consumo e, inevitablemente, el país deberá resignar por unos cuantos años su posición de liderazgo como potencia exportadora de carne perdiendo divisas y puestos de trabajos en esta cadena de valor, aseguró ayer Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).
Pero esta recuperación incipiente corre el riesgo de frenarse o revertirse, por un esquema de revalúo que grava el incremento de precio de las existencias y no el resultado efectivo de la explotación, computándose también como genuino el aumento de precio nominal originado en la inflación, advirtió la entidad que lidera Mario Llambías.
«Otra vez el desánimo y la incertidumbre amenazan al sector, ante esta obligación fiscal cuyo monto equivale al valor de 800.000 terneros», agregó el comunicado de CRA.
Independientemente de cuál sea el subsector de la cadena que abone la mayor proporción del impuesto, toda la ganadería y la industria de la carne se resentirán por esa exacción, aseguró la entidad.
«También, en pocos meses disminuirá la oferta de carne, revirtiéndose la tendencia de los últimos meses que hizo aumentar el peso de faena que más que a normas coercitivas, se debió a la escasez de terneros, esto obliga a aprovechar con la máxima eficiencia el disminuido stock ganadero. Los productores están produciendo ahora más kilos por cabeza en engorde, lo que es beneficioso para todos. Pero ante la necesidad de afrontar el gravamen, muchos se verán en la obligación de enviar a faena novillos y vaquillonas con un menor peso, lo que significa una menor producción de carne, y por lo tanto se agravaría aún más la escasez de oferta», finalizó la entidad.
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