Considerada un hito de la ciencia chilena, su deceso generó pesar entre los investigadores, que se habían encariñado con el pequeño animal. No obstante, ''ella abrió el camino para nuevas aplicaciones y me parece que esa es la forma en que debe ser recordada y asumir este hecho'', señaló el zootecnista Fidel Ovidio Castro, director del proyecto que permitió producir el clon utilizando la técnica denominada Hand Made Cloning (''clonación hecha a mano''), un método más simple y económico que la transferencia nuclear de células somáticas (TNCS), la más utilizada en el mundo y que dio vida a la oveja Dolly.
Castro explicó que ya tienen el resultado de la anatomía patológica, pero que aún es prematuro sostener que las fallas pulmomar y digestiva sean consecuencia de la clonación. De hecho, Victoria iba a cumplir tres meses, umbral que de acuerdo a la literatura internacional es el que determina la sobrevida de un clon. ''La no sobrevivencia de Victoria no debe considerarse un fracaso, su nacimiento abrió las puertas para aplicaciones inéditas en el país''.
Y es que el nacimiento de Victoria es sólo una de las etapas de un proyecto financiado por la Universidad de Concepción y la Fundación para la Innovación Agropecuaria (FIA) que pretende instalar un ''genofondo'' o banco de genes que albergará células de ocho especies nacionales en peligro de extinción: el picaflor de Juan Fernández, la taruca altiplánica, el zorro chilote, la chinchilla, el gato güiña, la comadrejita trompuda, el huillín y el huemul. Las células de estos animales serán patrimonio nacional y estarán disponibles para su investigación.
''Esta clonación abre una posibilidad enorme para preservar especies con tamaños poblacionales pequeños, animales de difícil reproducción en forma tradicional o en cautiverio'', asegura Oscar Skewes, director del Departamento de Ciencias Pecuarias de la Universidad de Concepción. La clonación también abre la posibilidad del uso de animales mayores como biofábricas de medicinas para los seres humanos.
El hecho de haber desarrollado esta tecnología, permite en un futuro no muy lejano producir en un clon, fármacos de alto valor agregado, como vacunas, insulina, u hormonas de crecimiento. ''Esto abre el campo de las modificaciones genéticas biomédicas, que en Chile está en pañales'', explica la doctora Lleretny Rodríguez.
Pero estos investigadores aún van más allá y creen que la cantidad de procesos biológicos que han ocurrido en la clonación y la transferencia de los embriones abre un escenario que hasta este momento nunca se había estudiado y que se inserta en el ámbito más puro de la ciencia básica y que podría ayudar a entender otros proceso biológicos como el envejecimiento celular o la pérdida de neuronas.
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