Así lo describió Pedro Steffan, de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN), en el marco de una charla ofrecida en La Rural de Palermo de la mano del IPCVA, denominada “El control de los parásitos internos de los bovinos en un contexto de resistencia a los antiparasitarios”.
Según se remarcó durante la disertación, la mayoría de los sistemas de cría y recría de vacunos en la Argentina se realizan sobre pasturas. En estas condiciones, el impacto económico de las parasitosis puede variar desde la mortandad de animales hasta las pérdidas subclínicas en la producción de carne y leche, con significativos efectos sobre el desarrollo corporal y funcional de las hembras destinadas a reproducción del rodeo e impactos sobre la cantidad, calidad de la carne y rendimiento de la res de los machos faenados para consumo.
El control se ha basado tradicionalmente en la utilización de antiparasitarios aplicándolos con variada frecuencia a lo largo del año.
Los principales antihelmínticos para bovinos han involucrado derivados de imidazothiazoles (levamisoles), benzimidazoles (lechosos) y lactonas macrocíclicas (endectocidas). Estos principios activos han estado disponibles sin interrupción en el mercado veterinario durante los últimos 30-40 años y se han vendido en gran escala sin necesidad de prescripciones especiales. La longevidad de los principios activos y la disminución de la relación costo/dosis que ha estimulado el uso masivo de los antihelmínticos han contribuido significativamente al desarrollo de resistencia de los parásitos a los distintos tratamientos.
Estudios realizados en las regiones ganaderas más importantes de la Argentina indicaron que el 55% de los establecimientos presentaron resistencia a los endectocidas y el 10% a los benzimidazoles (Caracostantogolo y col. Proy. TCP FAO 2904, 2005). En la región de invernada más importante de la pampa húmeda también se determinó resistencia a alguno de los principios activos en el 64% de los 25 establecimientos que se estudiaron (Suarez y Cristel, 2007). En términos económicos, la resistencia de las infecciones parasitarias a los tratamientos con ivermectina, pueden generar una pérdida de alrededor del 50% de la ganancia de peso en 90 días de pastoreo (Fiel et.al. 2011) o del 10% en 75 días en un feedlot (Fazzio et.al. 2011).
En el primer caso, para un lote de 500 animales, las pérdidas directas pueden alcanzar los $ 51.850 en 90 días de pastoreo (a $ 17 / kilo vivo). En tanto que en feedlot, la pérdida para la misma unidad productiva alcanza los $ 68.000 en 75 días de encierre.
El alto impacto económico de la resistencia a los antiparasitarios puede solamente prevenirse a través del asesoramiento veterinario apoyado en el diagnóstico de laboratorio. Esto permitirá determinar cuáles antiparasitarios son eficaces en cada establecimiento y diseñar un programa racional de control para minimizar las pérdidas ocasionadas por los parásitos en el sistema de producción.
El Programa de Control Parasitario Sustentable (CPS) se desarrolla por convenio entre la Facultad de Ciencias Veterinarias de Tandil (UNCPBA) y el IPCVA y con la participación del INTA y del laboratorio Zoetis. El CPS ha desarrollado material de consulta y cursos de actualización profesional con la presencia de 1700 veterinarios y de diagnóstico, con la participación de 48 laboratorios privados y públicos del país.
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