Panamá continúa bloqueando las exportaciones de carne bovina de origen nicaragüense. De la cuota asignada para este año, correspondiente a 1,710 toneladas métricas libre de aranceles, la industria cárnica nacional reporta exportaciones “en pequeños volúmenes de menos de 20 toneladas métricas, y pagando aranceles de introducción del 21%”, advirtió la Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina, Canicarne.
El presidente de Canicarne, Onel Pérez, expresó que desde enero de 2010 Nicaragua no exporta carne bovina a este país bajo la cuota acordada dentro del Tratado de Libre Comercio, TLC.
“Con este país, el problema es que la carne nica está sujeta a subastas públicas que obligan al exportador a pagar impuestos del 21%, según una lista determinada de cortes que no son aptos para la exportación, pues cuenta con más de 50 cortes por seis partidas arancelarias para cada uno, que entorpece la operación, la encarece, y, al contrario de lo que se puede creer, tiende a concentrar el uso de la totalidad de la cuota en un solo comprador y en un solo vendedor”, sostiene el presidente de Canicarne.
“Mientras no se resuelva la eliminación de la subasta para acceder a la cuota de carne de Panamá, continuará el obstáculo para poder exportar a ese país, a menos que se paguen impuestos, o cuando mucho, se envíe carne en canal, con el consiguiente menor valor agregado”, expresa.
También otros países
Pero las trabas para las exportaciones que el sector cárnico industrial viene teniendo, no solo se limitan a Panamá; también se expanden a Honduras, a Guatemala y a México.
Desde hace diez meses, los mataderos nicaragüenses están a la espera de recibir las certificaciones sanitarias y la autorización para exportar carne bovina por parte de las autoridades hondureñas.
La industria cárnica sostiene que desde 2010 no reciben la emisión de los permisos sanitarios previos de importación que extiende la Secretaría de Agricultura y Ganadería de Honduras, aunque ya hayan sido inspeccionados y el sistema sanitario nicaragüense auditado.
La discrecionalidad de la emisión de estos permisos es la principal herramienta que este país utiliza para obstaculizar las exportaciones de la carne nicaragüense, advirtió Pérez.
Guatemala y México
Guatemala aún no autoriza a los mataderos nicas exportar vísceras y despojos comestibles que son productos cárnicos que Nicaragua siempre ha exportado a este país, y que de acuerdo con Onel Pérez, desean seguir haciéndolo.
Hasta hace mes y medio, Guatemala emitió a los mataderos la certificación que requieren obligadamente para exportar la carne de bovino que se logró por gestiones del ministro Agropecuario y Forestal, Ariel Bucardo, pero se mantiene las limitaciones.
“Adicionalmente, han exigido análisis microbiológicos, residuales y otros diferentes al plan acordado con Nicaragua, y que Guatemala misma no practica a sus propias carnes, lo que imposibilita la exportación. El fin de semana pasado sostuve en Panamá, en un encuentro con el nuevo Director de Sanidad Animal del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación de Guatemala, MAGA, doctor Humberto Maldonado Cáceres, a quien le expliqué la situación y prometió su ayuda para resolver el caso”, dijo Pérez.
Con México, Nicaragua tiene pendiente que se abra un puesto de inspección Fitosanitario en la aduana de Ciudad Hidalgo, Chiapas, que dejó de funcionar desde julio de 2011, y que es el lugar de ingreso natural de la carne bovina nicaragüense a ese país.
“Esperamos que México precise la fecha en que abrirá este puesto de inspección, ya que la información que ha dado al respecto es vaga e imprecisa. En el presente se manda a entrar la carne nicaragüense por el puerto de Manzanillo, que es costoso y el más congestionado de México. Esto es como si Nicaragua mandara a entrar los productos mexicanos por Puerto Cabezas”, destacó Pérez.
Recientemente, México expresó que Nicaragua ya no tendría más restricciones para exportar carne bovina a partir de que logró obtener la clasificación como país de riesgo controlado con respecto a la Encefalopatía Espongiforme Bovina, conocida como el “Mal de las Vacas Locas”, otorgado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE, por sus siglas en inglés), y que le venía exigiendo desde 2011, pese a que nunca se ha registrado un caso de estos.
El Nuevo Diario intentó comunicarse con el ministro Agropecuario y Forestal, Ariel Bucardo, pero este no contestó las llamadas telefónicas. También se buscó la versión del titular de la Dirección General de Protección y Sanidad Agropecuaria, Dgpsa, Manuel Gutiérrez, pero tampoco nos respondió.
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