En Sahel el hambre tiene estaciones. La peor, conocida en francés como soudure (en inglés hunger gap) es la que transcurre desde que se agotan los alimentos de la cosecha principal, o los primeros pastos, hasta que se
recoge la postrera o vuelve a crecer la hierba. Para los agricultores este periodo suele producirse entre junio
y septiembre y para los pastores, un 20% de la población en la región, entre abril y junio. Ahora bien, el déficit de lluvias de este año ha adelantado, y alargado, la estación del hambre: para los agricultores se extenderá de marzo a octubre mientras que la de los pastores ya ha comenzado.
“El déficit de biomasa ha provocado que este año los pastores hayan tenido que desplazarse prematuramente al sur, concentrándose en las riberas de los ríos Senegal y Níger, donde muy pronto podrían producirse conflictos por pastos cada vez más escasos y la consiguiente amenaza medioambiental de agotamiento de los recursos”, explica Fréderic Ham, responsable de prevención de desastres naturales en Acción contra el Hambre.
“Las pocas lluvias de este año han provocando un agotamiento de los pastos, y esto ha obligado a muchas familias pastoras ha vender prematuramente sus animales, antes de que muriesen debilitados, para poder comprar alimentos (a un precio aumentado en los mercados). Esto ha provocado un desequilibrio entre la oferta y la demanda en el mercado de animales: los precios del ganado se han desplomado, provocando un desequilibrio en los términos de intercambio ganado-cereales y reduciendo así el poder adquisitivo de los pastores”, explica el responsable de seguridad alimentaria de Acción contra el Hambre, Julien Jacob. Hace un año era posible obtener, por ejemplo, 100 kilos de mijo por una cabra macho, mientras ahora este intercambio ha decrecido un 40%.
Soluciones para mitigar la crisis pastoral.
Acción contra el Hambre está prestando una especial atención a los pastores en su plan de respuesta a la crisis, integrándose en los planes nacionales de distribución de alimentos para ganado, reforzando la salud de los animales y organizando transferencias monetarias para los pastores. “No descartamos, de aquí a unas semanas, salidas de extrema urgencia, como la descapitalización masiva y organizada de ganado, estableciendo mecanismos de salida para la venta o consumo de la carne de los animales antes de que estén demasiado débiles para perder completamente su valor”.
La rebelión tuareg, una nueva amenaza.
Desde que, a mediados de enero, estallase una nueva rebelión Tuareg en el norte de Malí decenas de miles de personas han huido a los vecinos Níger y Mauritania o se han desplazado internamente. “Estos desplazamientos, sumados a los obstáculos que suponen para el acceso de la ayuda humanitaria no van a hacer sino agravar la situación de la población más vulnerable”, explica Rafael de Prado, responsable geográfico para África de Acción contra el Hambre.
Acción contra el Hambre está aplicando ya medidas de contención (p.ej. programas de dinero por trabajo o distribución de raciones de protección) en seis de los países afectados por la crisis (Níger, Malí, Mauritania, Burkina Faso, Chad y Senegal). Por el momento lo está haciendo con el apoyo del Servicio de Ayuda Humanitaria y Protección Civil de la Comisión Europea.
Acción contra el Hambre es una organización humanitaria internacional e independiente que combate la desnutrición infantil a la vez que garantiza agua y medios de vida seguros a las poblaciones más vulnerables. Intervenimos en más de 40 países apoyando a cinco millones de personas. Nuestra visión es un mundo sin desnutrición; nuestro primer objetivo, devolver la dignidad a quienes hoy viven amenazados por el hambre.
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