La empresa cárnica Valles del Esla, creada en 1996 por la familia Álvarez, también propietaria de Vega Sicilia y Eulen, ha puesto a la venta en toda España 13.500 kilos de buey auténtico para estas Navidades. Asimismo la empresa líder en el sector cárnico nacional ofrecerá a sus clientes 500 capones especialmente preparados para estas fiestas y empaquetados en una cesta navideña.
Los bueyes Valles del Esla fueron sacrificados durante el mes de octubre y principios de noviembre siguiendo los rigurosos controles de calidad que caracterizan la elaboración de todos los productos Valles del Esla y, en especial, la carne de buey auténtico.
La familia Álvarez decidió crear la marca Valles del Esla para reanudar la actividad socioeconómica en las montañas de León, tras el cierre de la actividad minera durante las décadas de los 60 y 70, y recuperar la actividad ganadera tradicional, especialmente la crianza de bueyes en pastoreo para el consumo humano, que había desaparecido del mercado a mediados del siglo pasado. Actualmente es una de las escasas explotaciones de bueyes en Europa en régimen de ganadería extensiva.
Aunque en los mercados y restaurantes viene siendo habitual que se ofrezca al cliente carne de buey, la verdad es que raramente se trata de ese tipo de carne sino de cebón o vaca. La oferta de este tipo de carnes procedentes de razas autóctonas españolas es prácticamente nula, a excepción de la carne Valles del Esla, aspecto que es aprovechado de forma más o menos fraudulenta a partir de vacas engrasadas o la importación de productos similares procedentes de otros países, especialmente Irlanda y Dinamarca.
El buey auténtico es, legalmente, un macho castrado con más de 48 meses. El buey Valles del Esla es un animal de raza parda de montaña con más de cuatro años en el momento del sacrificio, según establece la legislación española.
Este buey permanece hasta los 42 meses en régimen de pastoreo en las montañas de León y posteriormente pasa a un régimen de remate en el que el animal se alimenta de piensos, cereales y leguminosas para completar la formación de grasa intramuscular que ayuda a preservar la carne durante un período de maduración, superior a 21 días, antes de su comercialización.
Las diferencias que presenta la carne de buey frente a la de vaca son considerables. La carne de buey tiene una grasa corpulenta y blanca, más bien de color perla, mientras que la vaca presenta una grasa amarilla que pertenece a la vaca vieja, muchas de ellas explotadas durante más de diez u doce años.
La carne de buey auténtica es mucho más sabrosa que la de vaca, tiene un gusto potente y meloso, y es muy rica en proteínas, minerales como el potasio, fósforo, magnesio, vitamina B12 y aminoácidos esenciales para el organismo humano.
El gerente de Valles del Esla, Luis Miguel Mencía, afirma que la empresa líder en su sector “busca siempre la excelencia en todo el proceso de crianza y elaboración de estas carnes. Somos la cabaña más grande de España, con más de 1.500 bueyes, y todas las semanas sacrificamos animales para ofrecer la mejor carne a nuestros clientes. Además la empresa garantiza la máxima seguridad alimentaria mediante controles rigurosos de crianza, bienestar animal y trazabilidad para obtener un producto de la mejor calidad, propia de una carne con marca propia”.
500 capones en cesta navideña
Por otro lado Valles del Esla ha puesto también a la venta 500 capones especialmente preparados para Navidad, siguiendo siempre la filosofía de máxima calidad que distingue a esta empresa cárnica.
El capón Valles del Esla es un pollo seleccionado en origen entre los mejores machos para ser castrado antes de alcanzar la madurez sexual. Los capones se crían al aire libre en espacios cubiertos de vegetación para que su crianza sea similar a las de antaño, de modo de que estos animales consiguen unas carnes con aromas y texturas prácticamente olvidadas. El capón Valles del Esla se alimenta fundamentalmente de cereales, leguminosas y verduras, siendo sacrificados con una edad mínima de 150 días.
Es un producto único que se caracteriza por tener una carne más fina y un peso mayor que el de los pollos camperos normales. Valles del Esla lo comercializa entero, eviscerado, sin patas ni cabeza y con un peso aproximado en torno a las 4,5 kilos. La carne dorada, con una grasa entreverada, es tierna, sabrosa, aromática y muy suave para preparar rellena, asada o guisada.
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