Si bien Argentina no es ajena a la tendencia mundial de intensificación de los tambos, el pasto sigue siendo reconocido como el recurso más económico para alimentar al ganado. Al respecto, se ha demostrado que el costo de producir un litro de leche disminuye significativamente a medida que aumenta la proporción de pastura pastoreada en la dieta. A su vez, la selección de las modernas vacas lecheras de alta producción, el creciente énfasis sobre la calidad del producto y las cuestiones asociadas a la sustentabilidad ambiental y el bienestar animal, hacen que los sistemas basados en pasturas requerirán en el futuro mayor producción individual.
Sin embargo, la pastura como único alimento resulta insuficiente para que las vacas de alto mérito genético expresen su máximo potencial de producción. Por lo tanto, requieren del suministro diario de concentrado energético para cubrir la demanda nutricional adecuada a la producción de leche.
En este artículo científico los ingenieros Eloy Eduardo Salado, Gustavo Bretscheider y Horacio Castignani se proponen determinar cuál es el nivel óptimo de suplementación para nuestras vacas lecheras, trabajando en el tambo EEA Rafaela del INTA, donde se realizaron dos ensayos en años consecutivos (2008 y 2009).
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