El sacrificio estaba inicialmente fijado para ayer, pero el presidente interino del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), Carlos Simón, anunció que se hará hoy debido a la preparación logística que demanda la tarea.
El funcionario señaló que las reses serán sacrificadas por medio del «rifle sanitario» en el mismo lugar donde fue declarado el foco, la hacienda Santa Helena, 300 kilómetros al norte de Asunción, y después enterradas en una fosa que será sellada con cal.
«El camino que elegimos es la recuperación lo más pronto posible del estatus sanitario (de país libre de aftosa con vacunación) con la eliminación de los animales», subrayó, al explicar que una vez superada la emergencia se abocarán a esclarecer las causas de los contagios.
El hato incluye 13 bovinos que dieron positivo a la aftosa -una enfermedad altamente contagiosa que afecta a bovinos, ovinos, porcinos, caprinos y otros rumiantes con pezuñas, aunque no es mortal para los humanos-, así como otros 806 del mismo potrero.
«La idea es realizar el sacrificio y la desnaturalización a fin de evitar que el virus siga latente. Es por eso que se realiza una fosa», afirmó Simón, al explicar que en la tarea colaborarán tiradores de la Policía y las Fuerzas Armadas.
El foco obligó al Gobierno a suspender sus exportaciones de carne bovina, primera fuente de ingreso de divisas de la economía del país después de la soja, y a restringir el movimiento de ganado en el departamento central de San Pedro, que tiene un hato de 1,4 millón de reses.
La cabaña bovina de Paraguay, que en 2000 y 2001 fue alcanzada por otros brotes registrados en el Cono Sur americano, ronda los 13 millones de cabezas.
El director de Senacsa explicó que la recuperación del estatus sanitario puede variar «de un plazo corto» de dos a tres meses hasta un año debido a los procesos que deben ser supervisados por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).
Por su parte, el vicepresidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), Manuel Cardozo, fue más optimista y destacó que «en 60 días pueden recuperarse los mercados excepto para las haciendas del punto focal» de la crisis, que afecta a 130.000 productores de todo el país.
«En corto tiempo podemos recuperar el estatus sanitario, por la estructura que tenemos», aseveró Cardozo, quien detalló que la carne bovina genera en condiciones normales un ingreso mensual de u$s 75 millones.
El brote de aftosa causará perjuicios a la industria frigorífica, que podría cesar a unos 5.000 trabajadores mientras dure la restricción de las exportaciones, según empresarios del sector.
El director de Comercio Exterior de Senacsa, Hugo Idoyaga, confirmó que han cerrado sus mercados países como Chile, principal destino de la carne bovina local, Israel, Taiwán, Sudáfrica, la Argentina, Brasil, Uruguay y Perú.
Idoyaga dijo que en el momento de declararse el foco de aftosa se encontraban en circulación 200 contenedores de carne, en su mayoría en territorio argentino en ruta a Chile, que deberán retornar a Paraguay.
Aclaró que no todos los 64 países que compran de Paraguay exigen un acuerdo sanitario, ya que «probablemente algunos tienen una situación similar».
Hoy una misión técnica se trasladará a la Argentina y Chile, y la semana que viene a Venezuela, «con el objetivo de otorgar la mayor información posible a nuestros mercados», explicó el funcionario.
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