La originación de sebo está sectorizada territorialmente. Eso hace que los precios pagados por el producto sean irrisorios. Quiénes son los dueños de la verdadera ''renta extraordinaria'' de la cadena cárnica.
Imaginemos el siguiente negocio: comprar poroto de soja a 1300 $/tonelada y vender soja extrusada a 8400 $/tonelada. Parece imposible, ¿no? Pero eso es lo que sucede en el mercado de sebo bovino.
Por cada media res que adquiere una carnicería, aproximadamente el 15-20% del peso de la misma está integrado por huesos y grasa que no puede venderse al público. El resto son los cortes bovinos que se comercializan a precio de mercado.
La cuestión es que, en lo que respecta a la valorización del desperdicio de la media res, los carniceros de la ciudad de Buenos Aires no tienen posibilidad de elegir un comprador, dado que los retiros de grasa y hueso son realizados por empresas que se reparten las diferentes zonas a modo de un ''coto cerrado'' en el que no puede ingresar ningún nuevo participante (a menos, claro, que quiera poner en riesgo su integridad física).
El operador de sebo y hueso bovino más conocido en el mercado porteño es Jorge ''El Negro'' Martínez, administrador de las firmas Panamericana Exportadora y Cía S.A. (con sede en Escobar) y Agroflex S.A. (localizada en Moreno). Pero existen otros participantes del negocio. El factor común es que ninguno invade el ''territorio'' del otro, de manera tal que el precio (por decirlo así) que pagan a las carnicerías por el desperdicio sea determinado por estas empresas sin posibilidad de negociación por parte de los carniceros (quienes, en caso de no estar de acuerdo, la única opción que tienen es contratar a un camión de basura para que retire el desperdicio, algo que, por supuesto, tiene un costo).
Los camiones de las empresas procesadoras de grasa y hueso bovino en muchas ocasiones ni siquiera pesan la carga: pasan a retirar la ''mercadería'' y a fin de mes entregan algo de dinero al carnicero. Pero, al analizar el volumen estimado de entrega y el valor recibido, el precio del desperdicio se ubica actualmente en un rango general de 0,25 a 0,50 $/kg.
Carniceros porteños consultados por Infocampo.com.ar consideraron que el valor del desperdicio debería ubicarse entre 1,50 y 2,00 $/kg para poder recuperar al menos parte de lo invertido en cada media res (que actualmente, en el caso de medias reses de animales livianos de buena calidad, tienen un costo de 19,50 a 21,5 $/kg).
Los carniceros están lejos de los ser los únicos perjudicados por el oligopsonio del sebo bovino. Los consumidores de carne también están en la lista porque los carniceros deben aumentar el precio de salida de los cortes bovinos vendidos al público para compensar la pérdida obtenida con la ''venta'' del desperdicio. Un problema similar tienen los frigoríficos consumeros, al tiempo que varios proyectos locales de plantas de biodiesel elaborados a partir de sebo bovino fueron archivados ante la imposibilidad de abastecerse del insumo.
Algunos grandes frigoríficos exportadores, como Finexcor (Cargill) o Friar (Vicentín), exportan grasa bovina en bruto para evitar malvender dicho subproducto en el mercado interno.
En junio pasado se declararon exportaciones de 60.023 kilogramos de sebo bovino en bruto a un precio promedio ponderado de 0,91 u$s/kg (3,73 $/kg) con destino a Israel y Sudáfrica. Los datos corresponden a la posición 1502.00.11.000W del SIM/Afip.
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