Estamos ante un mercado que sube y baja, con un techo dado por los límites que impone el consumidor, y un piso dado por una faena algo mayor que hace unas semanas, pero igualmente muy baja. Desde marzo, hay algo más de animales para faena, especialmente vacas y novillos, casi toda hacienda de campo. Mientras se va apagando el efecto negativo de la salida de miles de animales gordos de las islas del Paraná, esto se compensa con la oferta de novillos que finalizan su veranada y por la oferta de vacas vacías. Hay más novillos, más pesados, hay más kilos para vender.
La exportación está reducida a sus mínimos históricos (20 mil tn/mes), y el consumo. para pasar de los 52 a los 55 kilos per cápita, exige alguna atención en los precios, baja que ya se está dando, salvo para los animales muy livianos (300-340 kilos) provenientes del engorde a corral, cuya oferta es muy baja.
En un par de meses aparecerá algo más de hacienda de feedlot , pero también tenderá a caer la sobreoferta estacional actual de novillos y vacas, que aportan la mayor cantidad de kilos a la faena; no sería de extrañar entonces que la tonificación del mercado, que el año pasado se dio en septiembre-octubre, este año se adelante.
El mercado, con la caída de los animales encerrados en los corrales, se ha vuelto más “pastoril” y menos “feedlotero”, y, dependiendo de cómo venga el clima en los próximos meses, podría esperarse un faltante de gordo para la salida del invierno. Ningún reajuste de precios de importancia, pero sí una actualización del valor de la hacienda, de acuerdo a la inflación y a favor de los aumentos de ingresos de la población, en un año electoral. Estamos cerca del techo, pero también del piso.
Hay más faena, los animales son más pesados, hay más carne en la calle. Las exportaciones se reducen mes a mes, y hoy no significan más de 9 a 10 por ciento de la demanda total. Como hay pocos mercados externos que reconocen el alto valor local del novillo (Hilton, Israel), se vende por necesidad al mercado interno; se venden desordenadamente, a menudo a pérdida, carne y cortes que históricamente se han exportado: novillo Holando, novillo acebuzado, vaca manufactura y novillos muy pesados.
Tanto el pollo como el cerdo estarían en una suerte de crisis de sobreproducción, con volúmenes ofertados que al mercado le cuesta colocar, que sólo absorbe con grandes descuentos en los precios mayoristas. Hay un volumen enorme, casi mayoritario, de pollo a precios excepcionalmente bajos, ya no sólo en el Gran Buenos Aires sino también en los pueblos más chicos y remotos del interior.
A esta carne sustituta excepcionalmente barata se le agrega el efecto de la obligación de los frigoríficos exportadores de proveer al mercado interno –a quien indique el Gobierno– una tonelada de cortes al 50-60 por ciento de su precio de mercado, por cada 2,5 toneladas que se soliciten exportar. Las 6.000-8.000 toneladas (res con hueso) que componían esta carga, limitada a los frigoríficos exportadores, iba a parar hasta hace poco casi toda a las grandes cadenas de súper e hipermercados, las cuales, hasta en sus bocas de los barrios más paquetes, vendían carne a la mitad de su valor real. Ahora, parece que buena parte de ese volumen se revende a terceros o carniceros, dejando a los intermediarios interesantes utilidades.
Colaboraciones |
![]() |
Canales |
Agricultura![]() |
Ganadería![]() |
Alimentación![]() |