El ministro de Asuntos Agrario bonaerense, Ariel Franetovich, viajó al estado brasileño de Río Grande Do Sul, para analizar el estudio del sistema productivo en porcinos.
“Argentina tiene características similares a la del Brasil en cuanto a clima y condiciones sanitarias; y tenemos el conocimiento para hacerlo, pero a diferencia de Brasil a nosotros nos sobra maíz para transformarlo en carne, con lo cual debemos generar valor en origen y reemplazar la exportación de maíz por la de proteína animal”, dijo el titular de la cartera agraria.
“Brasil es un país importador de maíz y uno de los principales exportadores y productores de cerdos del mundo. Allí se genera una significativa cantidad de puestos de trabajo y valor agregado. Todo esto sin dejar de apoyar los sistemas tradicionales”, continuó.
El ministro resaltó que “el gran salto en la producción se va a dar en los nuevos sistemas de integración que son los que impulsaron la actividad en Brasil”.
Y añadió: “esta situación es algo similar a lo que ocurrió en nuestro país con la avicultura, que desde antes de 1959, los primeros pioneros importaron líneas genéticas, incubadoras y comedores automáticos. Entre 1975 y 1983 se dio otro gran salto a partir de la integración vertical. La gran ventaja de la provincia (de Buenos Aires) es su producción de la principal materia prima, que no tiene Brasil”.
Para Franetovich, “por la gran demanda mundial de cerdos, el alto techo para crecer que tiene el consumo interno y la capacidad de producción de materia prima, el sector porcino se convertirá en uno de los más atractivos para invertir”.
El ministro explicó que “Brasil tiene como sistema de producción, la integración vertical, es decir las empresas proveen insumos, animales con genética y servicios veterinarios, esto le permite ser más eficientes en toda la cadena y mejorar la comercialización ya que pueden sostener la cantidad y calidad a lo largo del tiempo”.
El titular de la cartera agraria aclaró que “la Argentina utiliza este sistema en la avicultura y ha logrado mejorar la producción. Debemos analizar el modelo brasileño para ver la posibilidad de instalarlo en nuestro país”.
Franetovich informó que “Brasil es el cuarto productor del mundo, luego de China, Estados Unidos y la Unión Europea, y viene creciendo en forma notoria gracias a un trabajo en conjunto entre la Asociación de Porcinos, los privados y el acompañamiento del Estado. Esto les permitió aumentar el consumo interno a los 30 kilos por habitante por año (a diferencia de la Argentina, donde es de 8 kilos por habitante por año)”.
“Este alto consumo, junto con su incremento sostenido en las exportaciones (principalmente a Rusia), les permite que la actividad sea sustentable a lo largo del tiempo”, afirmó.
Brasil posee 69 millones de cabezas porcinas a diferencia de los 2 millones de la Argentina. Rio Grande do Sul es el segundo Estado en producción del Brasil y el 40 por ciento de su producción tiene como destino el mercado exterior.
A diferencia de nuestra provincia donde el 90 por ciento de los productores son de traspatio, en Rio Grande do Sul el 80 por ciento se maneja como sistemas intensivos (alta tecnología), el uso de tecnología les permite lograr una alta producción, la cual ronda los 20 capones por madre por año a diferencia de los 8 capones que logramos por año en nuestro país.
“En cuanto a la producción intensiva los valores de producción son similares, es decir, la diferencia es la gran producción intensiva que tienen y el apoyo que le han dado a los productores de traspatio para mejorar su calidad y eficiencia, a través de centros de genética, capacitaciones en gestión (medidas que está llevando adelante nuestro Ministerio)”, agregó Franetovich.
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