Ayer se cumplio un año de la firma del acuerdo lácteo entre el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino, las organizaciones agrarias Asaja y UPA, la Asociación de Cooperativas Agroalimentarias, la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil) y las asociaciones de distribución alimentaria Asedas, Anged y ACES.
El documento llegó a ser calificado por alguna de las partes como de histórico, por cuanto se suponía que iba a sentar las bases de un nuevo modelo de relaciones entre industrias y ganaderos y, consecuentemente, daría lugar a una recuperación de los precios a corto plazo. Sin embargo, poco o nada de aquello se acabó cumpliendo y la situación del sector sigue siendo, si no peor, similar a que se registraba en julio del 2009.
¿Por qué ha fallado el pacto lácteo? Cabría pensar inicialmente en la poca voluntad de algunas de la partes por cumplir lo pactado en su día, por cuanto les supondría perder su supuesta posición de dominio en el sector. Evidentemente, la inexistencia de mecanismos coercitivos que obliguen a los firmantes a cumplir lo firmado tuvo gran parte de culpa de ello.
¿Cómo evolucionaron los precios tras el acuerdo? Las cotizaciones en origen apenas han tenido variaciones al alza a raíz del pacto firmado entre ganaderos, industrias y distribución. Desde la firma del acuerdo en julio del 2009, los precios repuntaron entre 3 y 4 céntimos hasta finales de año, manteniendo después estables o descendiendo ligeramente a partir de comienzos del presente año. Lejos quedaban las aseveraciones de que el precio medio se situaría en el promedio francés -en torno a 28 céntimos- más un diferencial por transporte de otros tres céntimos.
¿Qué papel están jugando los contratos homologados? La extensión de los contratos homologados entre productores e industria han jugado un discreto papel durante el último año, pese a las esperanzas que los ganaderos tenían puestos en ello. Muchas empresas siguen mostrándose reticentes a su firma ya que les resta capacidad para imponer precios. Durante el 2009 apenas 1.052 millones de litros se vendieron bajo esta fórmula; es decir, una sexta parte de la cuota nacional. En el presente ejercicio parece que las cosas han mejorado bastante, en los tres meses transcurridos de la campaña láctea 2010/2011 ya se ha cubierto el 65% de la leche contratada el año pasado. Administraciones y organizaciones de productores esperan que se alcance un volumen de producción acogido a contrato del 50% durante esta campaña.
¿Cuál ha sido la actuación de la distribución? La distribución alimentaria apenas ha movido ficha. Cuando su compromiso pasaba por priorizar la materia prima y diferenciar convenientemente la leche nacional de la foránea, lo que ha hecho ha sido seguir utilizando este producto como reclamo en sus lineales. Actualmente es posible seguir encontrando cartones de leche a menos de 45 céntimos.
¿Qué ha hecho la Administración? Menos de lo que debería, según los productores, aunque lo cierto es que su capacidad de maniobra, a la hora de intentar impulsar el establecimiento de precios o determinadas políticas comerciales de las lácteas, es más bien escasa. Al ministerio se le reprochó el no haber actuado ante los posibles casos de dumpin -importaciones a bajo precio- o ante las prácticas abusivas de la distribución. Su compromiso en el acuerdo lácteo pasaba por impulsar la normativa que establece el sistema de trazabilidad de la leche llamado letra Q, algo que todavía está pendiente de desarrollar.
Colaboraciones |
![]() |
Canales |
Agricultura![]() |
Ganadería![]() |
Alimentación![]() |