Los 70 kilogramos de carne vacuna que se consumen por habitante al año en la Argentina pronto quedarán en el recuerdo. Sin incentivos, con el intervencionismo del Estado y una terrible sequía, la ganadería se metió de lleno en la crisis, con descapitalización de los productores y liquidación de vientres que darán menos terneros y producción de carne.
Un repaso indica que el cierre y/o limitación de las exportaciones, el peso mínimo de faena y el control de precios, entre otras medidas, deprimieron el precio del ganado y afectaron la rentabilidad de los productores. Y tras cartón, la debacle climática que provocó mortandad de animales secó las pasturas e impidió hacer reservas. La mala alimentación restó aptitud reproductiva a los rodeos.
Los productores tuvieron que liquidar vientres para solventar sus gastos, vientres que debieron destinarse a reponer madres, que a su vez debieron parir terneros, futuros novillos para producir carne.
Sin embargo la ganadería es cíclica y se espera que después de la tormenta salga el sol: cuando llegue el momento de la menor oferta de carne, comenzará un período de recuperación de precios del ganado y de la rentabilidad del ganadero, vaticinan los especialistas.
''La ganadería está en crisis. No hubo recuperación tras la sequía y como consecuencia de la liquidación de vientres habrá cuatro millones menos de terneros'', dijo Arturo Llavallol, secretario de la Sociedad Rural Argentina y consejero del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva).
Llavallol expone que el criador, el primer eslabón de la cadena, es el que más pierde en esta crisis.
MENOS TERNEROS
Las cifras varían, pero la preocupación es la misma. Néstor Roulet, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentina (CRA) dijo que la zafra de este año dará casi 2.800.000 de terneros menos, por el incremento de la faena de terneras y vaquillonas ''lo que imposibilitó la reposición de dos millones de madres''.
En tanto, en la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea) se quejan de la falta de información que emana de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca). ''Es tal la liquidación de vientres que la Oncca dejó de mandar información sobre faena desde diciembre, pero calculamos, por lo que se ve en el mercado de Liniers y en los remates del interior, que llega a un 50 por ciento (de unos 14 millones de cabezas), cuando el punto de equilibrio debería ser el 46 por ciento'', comentó Macarena Correa, de la Unidad de Investigación y Desarrollo de Aacrea.
Lo que observó con preocupación Correa fue la disminución del peso de faena.
Al respecto, el consultor privado Víctor Tonelli señaló que el peso promedio de faena de un novillo es de 280 kilogramos res, mientras que el promedio de terneros y novillos (la categoría por la que se lo reemplazó) es de 200 kilogramos, ''lo que representa una caída del 28,5 por ciento en la producción''.
Tonelli agregó que si no cambian las políticas en los próximos seis años no habrá más novillos para faena. ''De hecho se estima que este año caerá a 2,5 millones el número de novillos para faena y por lo tanto las exportaciones y en particular el cumplimiento de las cuota Hilton están muy comprometidas'', remarcó.
Fernando Canosa, de la Comisión de Ganadería de Aacrea acotó que ''de seguir así las cosas, el novillo pesado va a desaparecer y con ello, la exportación y si no hay exportación, el precio de la carne en góndola subirá más''.
A propósito, Canosa explicó que la exportación ''lejos de ser un problema para el consumo, es el complemento que incide para que los argentinos puedan consumir carne más barata porque los cortes de mayor valor que se exportan ayudan a que el resto se pueda volcar en el mercado interno a un menor precio''.
Para Ignacio Gómez Alzaga, presidente del Centro de Consignatarios de Productos del País, desde enero ya se observa en el Mercado de Liniers un gran ingreso de hembras y de un menor peso de los animales.
¿Va a faltar carne? Según el consignatario, la producción será menor ''La oferta sólo alcanzará para un consumo de 60 kilos per cápita'', concepto que comparte con Canosa y Tonelli.
No obstante, en Aacrea están convencidos de que el país puede producir más carne. Según estudios propios y del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) se podría producir un 50 por ciento más de carne, esto es 1.500.000 de toneladas. ''Y como lo que se produce hoy alcanza para el consumo, quiere decir que con ese excedente se podrían exportar dos millones de toneladas'', señaló.
LA EXPORTACIÓN
En este contexto, la limitación de las exportaciones sigue siendo una espina. Una calificada fuente de la industria recordó que desde septiembre se redujo súbitamente la demanda externa, con cotizaciones que cayeron más del 60 por ciento y mercados como el ruso, que fue el principal en volumen durante los últimos años, que prácticamente desaparecieron.
''Las consecuencias de este panorama serán menor actividad para el sector, suspensión o despido de personal en forma masiva, menores ingresos de divisas y de ingresos fiscales'', dijo el informante.
En cuanto al comercio minorista Tonelli dijo que pese a los números del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) los precios de la carne al consumidor continuaron en ascenso.
Pero a todo esto Llavallol concluyó que ''lo que se paga en la góndola no lo recibe el ganadero''.
Por último Tonelli y Correa estimaron que en los próximos años la caída de la oferta provocará un incremento de los precios de venta del ganado, con mejoras en la rentabilidad de la producción y por lo tanto el inicio de la recuperación del sector.
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