Fue el hallazgo de dioxina en la carne de cerdo que se envió a Corea lo que encendió las luces rojas. ¿Cómo llegó esta sustancia, considerada uno de los contaminantes ambientales más peligrosos, hasta estos animales? Según la investigación realizada por el Servicio Agrícola Ganadero (SAG) fue por el alimento de engorda, fabricado sobre la base de un mix de minerales provenientes de residuos industriales.
Este hecho dejó en evidencia que en el país no existe un sistema de monitoreo capaz de detectar la presencia de dioxinas en los alimentos, así como tampoco en el ambiente. Es por ello que el gobierno decidió habilitar un laboratorio donde se realice este tipo de análisis.
Según adelantó el jefe de la unidad de Alimentos y Nutrición del Ministerio de Salud, Tito Pizarro, este sistema comenzará a funcionar en marzo y se analizarán seis productos: leche, huevos, carne de cerdo, de ave, vacuno y pescado. “El muestreo se va a hacer durante todo el primer semestre, vamos a tomar cerca de 1.500 muestras”, indicó.
Será el Instituto de Salud Pública (ISP) el organismo encargado de realizar el monitoreo. La directora de esa entidad, Ingrid Heitmann, señaló que se envió a un grupo de expertos a capacitarse a Holanda, ya que el sistema que implementará Chile será el que utiliza la Unión Europea. Se trata de un método cualitativo que sólo permite detectar la presencia de dioxinas, no las cuantifica.
La ventaja, según afirma Pizarro, es que es de rápido resultado. Hasta antes de implementada esta técnica el análisis de una muestra podía demorar tres semanas o incluso más, ya que había que enviarla al extranjero y son pocos los países que realizan medición de dioxinas.
La medición de dioxina se hará a productos que se consumen en el mercado interno y se analizarán tanto los alimentos elaborados en las plantas faenadoras, así como en los puntos de venta a público. “El hecho que el país tenga montado un sistema de medición de dioxina va a dar mucha más tranquilidad al mercado internacional. Indistintamente que las instituciones privadas puedan hacer otros controles, como mandarlos fuera del país y asegurar un control de calidad”, dijo Pizarro.
NORMATIVA
Paralelamente, el Ministerio de Salud trabaja en la creación de normas que fijan un tope máximo de dioxina permitido en cada alimento, ya que su consumo prolongado puede tener graves consecuencias para la salud.
Luego del incidente con Corea se fijó un límite para la carne de cerdo de dos picogramos de dioxina por gramo de grasa del animal, ahora se tiene que establecer para cada uno de los alimentos de consumo humano. En el caso de la carne de ave se propone que el máximo permitido sea de 3,5 picogramos por gramo de grasa.
Esto porque la dioxina es una sustancia tóxica que produce daño a la salud. Según información de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la exposición prolongada a este tipo de contaminante se ha relacionado con el desarrollo de cáncer y alteraciones del sistema nervioso, daño al sistema endocrino y reproductor.
Según Pizarro, las normas van a estar listas durante el primer semestre. Actualmente existe una propuesta que circula en el mundo académico e industrial con el fin de que se hagan las respectivas observaciones.
Una vez concluido este proceso, estarían listas para ser publicadas. El experto agregó que también se trabaja junto con el Ministerio de Agricultura para colocar estándares a los alimentos para animales. Una vez terminada esta fase, la segunda parte del proyecto será medir la cantidad de dioxina en el ambiente: en suelos y aguas cercanas a fundiciones, aserraderos y plantas de celulosa.
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