En los últimos veinte años la lechería Argentina ha sufrido importantes cambios en su sistema de producción. En muchos casos ha evolucionado desde producciones pastoriles hacia sistemas de raciones totalmente mezcladas (TMR), adoptando técnicas de semi o total confinamiento. Además, se han producido continuos cambios en materia de infraestructura, para mejorar la calidad del sistema en sus aspectos productivos, como para el confort del animal. La modernización en la mecanización del tambo también ha permitido, que los operarios puedan cumplir mas eficientemente sus funciones.
Si hacemos un poco de historia, en los sistemas puramente pastoriles estábamos con producciones del orden d los 11- 12 L/vaca/día, lográndose merced a una buena genética y sanidad animal. Luego continuamos con las prácticas de suplementación, con el anexo de grano o balanceado al momento del ordeño y posteriormente silaje, heno y/o subproductos, suministrados en bateas, sin ninguna precisión en las cantidades adicionadas. Con ello, las producciones llegaron a 16-18 L/vaca/día.
Mas adelante, al sistema pastoril comenzamos a restringirlo entre un 40 y un 60%, agregando a la ingesta un sistema de alimentación más balanceado, éste era aconsejado por un técnico nutricionista, pero su asesoramiento se lo utilizaba en forma discontinua. También se dividieron los rodeos de acuerdo a su momento productivo (cabeza y cola), se comenzaron a reemplazar los carros forrajeros por mixers, mejoramos la confección de silajes (granos y forrajes), en algunos casos empezamos a mejorar las condiciones ambientales, antes y durante el ordeño (medias sombras, ventilación, etc), inversiones en infraestructura y maquinarias, etc. Todo ello fue generando una brecha productiva de acuerdo a cómo se ajustasen las recomendaciones técnicas. En muchos establecimientos se superaron los 20 L/vaca/día promedio y en otros incluso se llegó a 24-25 L/vaca/día.
Actualmente es evidente que estamos ante un nuevo cambio que implica organizarnos para superar y mantener producciones entre 25 y 30 L/vaca día, o tal vez más. Para ello debemos pensar en el semiconfinamiento de los rodeos (pre-parto, vacas “frescas” o recién paridas, vacas de punta, etc.), formulación de raciones totalmente mezcladas (TMR) para complementar el pasto, uso correcto del mixer, infraestructuras acorde a la estabulación por temporadas y presencia continua de los responsables del manejo de la producción, entre otras.
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