El sector avícola cerrará el año con un crecimiento algo menor al que pretendía en el plan que se trazó un lustro atrás, pero bastante mejor de lo que imaginaba a fin del año pasado, en medio de la sensación de caída libre que daba la crisis económica global. Y esto, pese a que el Gobierno les adeuda unos siete meses de compensaciones – unos $ 315 millones– y que el calor acaba de liquidar muchísimos animales en todo el país, con picos en Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos.
“El 2009 está terminando bien para un año con tremendas incertidumbres. En diciembre de 2008 estábamos muy preocupados porque no se conocía la evolución de la crisis y la demanda de los principales mercados estaba frenada, cuando estábamos preparados para un crecimiento de la producción de 8% a 9%”, le dijo a El Cronista Roberto Domenech, titular de CEPA, la cámara que agrupa a las empresas del sector.
Superada la caída de exportaciones de los dos primeros meses del año –del 18% en volumen y 30% en facturación–, los despachos comenzaron a mejorar, y el sector llegó a septiembre con un crecimiento del 5% en la producción, señaló el ex subsecretario de Política Agropecuaria y Alimentos de la Nación.
“Ahora, la demanda externa vuelve a estar activa y el precio se recuperó. El mes pasado tuvimos los mismos volúmenes de octubre de 2008 y cerca de 10% menos en facturación. Esperamos cerrar el año con tal vez un 2% a 3% más en volumen y recuperar algo del precio”, indicó. En 2008, según el Senasa, se despacharon al exterior 231.405 toneladas (entre carnes frescas y procesadas, subproductos aviares, huevo, harina y otros), por u$s 341 millones.
Aunque en 2009 aumentó en gran medida el ya alto consumo de carne vacuna en el país, ello no impidió que los argentinos comieran también más pollo. Si bien las avícolas autolimitaron la producción para regular la oferta, igual registraron un crecimiento que superó el de las exportaciones, diferencia que fue a parar al mercado local. Según Domenech, el consumo local creció casi dos kilos por habitante, o 6%, hasta 33,5 kilos.
FALTARÁN GALPONES
“Hubo meses con muy malos resultados, otros que equilibramos: no va a ser un año de buena rentabilidad”, indicó Domenech. Ello impactó en el nivel de inversiones. Según dijo, a nivel de las granjas, debían hacerse este año unos 800 galpones, “y no sé si se hicieron 400”. Cada galpón cuesta unos u$s 80.000, y permite albergar entre 18.000 y 20.000 pollos de crianza. “Van a faltar galpones en 2010”.
Los retrasos en el pago de compensaciones a este sector son aún anteriores a los escándalos por supuesta corrupción por parte la Oncca, y alcanzan los $ 45 millones mensuales complicaron financieramente al sector. No obstante esa preocupación, Domenech destaca el acceso a crédito que tienen a través del Banco Nación, gracias a lo que se pudo invertir en túneles de frío, y el rol del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE).
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