La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) considera que, tras la farsa protagoniza hoy por la Comisión Europea y el Consejo de Ministros de los 27, los ganaderos quedan a merced de los intereses de la especulación, la industria y las grandes cadenas de distribución.
COAG rechaza la creación de un mercado de futuros para el sector lácteo, (una de las propuestas más “novedosas”, según la Ministra Espinosa, de la declaración presentada hoy por 20 países comunitarios, entre los que se encuentra España), puesto que sería caldo de cultivo para la especulación y no serviría para conseguir precios justos en el campo. “Es ir contra natura. Criar una vaca no es lo mismo que fabricar un coche. Intervienen multitud de factores que hacen imprevisible el futuro. Pone la piel de gallina pensar que un puñado de brokers pudiera marcar el precio del desayuno de los niños europeos”, ha apuntado Gaspar Anabitarte, responsable del sector lácteo de COAG.
Respecto a las declaraciones de la Comisaria Fischer en referencia a las huelgas de entrega de leche de los ganaderos y la imagen internacional, COAG quiere mostrar su más absoluto rechazo puesto que se está llevando al sector productor a una situación extrema y la responsabilidad de los países del Sur es fruto de las decisiones que en política láctea y política agraria global que se están tomando en la Unión Europea. “A los ganaderos de estos países, q son los que mejor pueden garantizar el alimento de su población, se les está destruyendo con las restituciones a la exportación, y es ahí donde se pone en evidencia la UE”, ha puntualizado Anabitarte.
En este sentido, COAG pide a los Ministros/as de los 27 más sentido común y responsabilidad puesto que de lo que se trata es de producir la cantidad que se necesite con unos precios justos para los ganaderos y asequibles para el consumidor. Para ello, COAG estima necesario introducir un control público de la producción que adapte la oferta a la demanda, mantenimiento el sistema de cuotas más allá de 2015. Asimismo, se debería avanzar en otra serie de medidas tales como: desarrollo de una nueva política láctea dentro de la reforma de la PAC, prevista para 2013, donde el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) se sustituya por el de la soberanía alimentaria, algo indispensable para hacer frente a los retos de la crisis sistémica actual y promover una producción lechera más extensiva, basada en el territorio y menos dependiente del exterior.
Todo ello con el objetivo de garantizar una renta suficiente a todos los productores de leche, gracias al control de la producción y a un precio mínimo de compra por parte de las industrias lácteas, que al menos cubra los costes. “Tenemos derecho a una negociación colectiva de los precios de la leche entre los representantes legítimos de los ganaderos y la industria”, ha reivindicado el responsable del sector lácteo de COAG.
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