La situación de la lechería se agrava en la cuencas lácteas productoras del país por efectos de la sequía, la “falta de medidas” para combatir el desastre agropecuario con el cierre de tambos y la falta de agua, que torna desesperante también la evolución de la agricultura, según señalaron productores de la región.
“Los girasoles, por la altura y el tamaño de la flor, parecen margaritas”, aseguró a Noticias Argentina el productor Jorge Buratini, de Puán, provincia de Buenos Aires.
En la cuenca santafesina de Rafaela hay tambos que decidieron clausurar la actividad y también en las localidades de Ceres, San Cristóbal y Ambrosetti por falta de forraje y agua.
“Los tamberos tienen que llevar agua en cisternas de 75 mil litros cada viaje a 375 pesos cada uno, que un bajo porcentaje lo pagan las intendencias locales”, indicó Roberto Porta, asesor en Rafaela de varias Pymes lácteas.
Porta aseguró que ya se “están picando maíces de 70 centímetros de altura para reserva en silo de forraje, para el invierno que están dando alrededor de quince mil kilos de materia verde por hectárea contra 50 mil en épocas normales”.
El secretario de la producción de la Municipalidad de Puán (Buenos Aires), ingeniero agrónomo Celso Castillo, aseguró que hace “diez años que afronta sequía toda la zona”.
“En los últimos diez años sólo tuvimos 14 meses buenos, conseguimos que se declare emergencia agropecuario por lo que los campos no pagan el impuesto inmobiliario”, dijo.
Se trata también de los distritos bonarenses de Villarino, Arias y Saavedra, entre otros.
TERNEROS
“Los tambos han perdido más del 50 por ciento de la producción, en cría más del 60 por ciento debido a venta de vacas y vaquillonas por falta de forraje”, admitió.
En la zona norte de Puán, además, la tucura (insecto similar a la langosta) consume el forraje para la lechería. Castillo destacó que en un año normal tienen 65 por ciento de preñez y que este año no lleguen “probablemente ni a la mitad”.
“Las reservas forrajeras para este invierno son inexistentes”, confirmó.
En abril-mayo de 2008 había en Puán 334.672 cabezas, y según el censo de una asociación de agricultores y ganaderos local se perdieron en cuatro meses 50 mil animales ya que en octubre-noviembre del mismo año contabilizaron 279.226 cabezas.
Kiguchi World S.A, una firma de capitales japoneses en Germán, al sur del distrito, tenía 5.000 cabezas y ahora tiene 300.
Porta, desde Rafaela, acotó que la actualidad aparte del maíz se enrollan seis rollos de 600 kilos por hectárea con alfalfa, mientras que la mortandad de “madres” fue del 30 por ciento.
“El plan Más Terneros no existe es una carpeta para entregar al Banco de Santa Fe donde te piden una serie de requisitos al cual no tiene acceso el pequeño y mediano productor”, indicó.
Si bien se esperan lluvias importantes en algunas zonas afectadas por sequía con acumulados de hasta 50 milímetros, serán en Córdoba, centro-norte de Santa Fe, Santiago del Estero, Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones.
Un grupo de productores tamberos que integran la Mesa de la Lechería Provincial (Meprolsafe) de Santa Fe convocó a una serie de protestas para esta semana que incluye un bloqueo de la salida y entrada de mercadería a las principales industrias lácteas provinciales.
En la liquidación de diciembre los precios pagados al productor en la provincia de Santa Fe se ubicaron en un rango general de 0,65 a 0,80 pesos el litro.
LOS PRECIOS VOLVIERON A 2007 EN EL CAMPO
Los precios volvieron a 2007 “pero las políticas todavía refieren a 2008, porque continúa el desaliento a la producción”, afirmó el economista jefe del IERAL de la Fundación Mediterránea, Jorge Vasconcelos.
“La violenta suba que experimentaron los precios de las materias primas en el primer semestre de 2008 desató en la Argentina una serie de medidas destinadas a captar más recursos para el Estado”, sostuvo el economista.
Estas acciones, según Vasconcelos, buscaron “atemperar el impacto sobre la canasta de alimentos”, pero “hubo un costo en el desaliento a la producción reflejado en una merma en la cosecha 2008/2009”.
El trigo recolectado entre diciembre y enero no llegará a las 8,8 millones de toneladas. La siembra de trigo cayó casi un 30 por ciento y el maíz también, pero si las condiciones negativas continúan, la producción maicera bajará al 40 por ciento, probablemente.
“Aún así, las políticas se mantienen, pero ahora se aplican en un contexto muy diferente, ya que los precios de los commodities retrocedieron y se asemejan a los de 2007”, explicó el economista.
La referencia es útil, porque en aquel año la producción agrícola logró su primer récord de 90 millones de toneladas. “Esto prueba que, con los incentivos adecuados, el agro podría retomar el ritmo de crecimiento superior al 5 por ciento anual que traía hasta 2008”, añadió.
Para lograr este nivel, habría que normalizar el funcionamiento de los mercados agropecuarios, hoy muy trabados, y reducir a un nivel más moderado las retenciones, razonó el especialita.
Sin embargo, ambas medidas no deberían tener mayor impacto sobre la canasta de alimentos, dados los nuevos precios internacionales.
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