El engorde de hacienda vacuna a corral es una actividad que ha tenido un notable crecimiento en la Argentina durante los últimos años. En el 2001, los feedlots aportaban a la faena nacional alrededor de 1,5 millones de cabezas. Hoy se calcula que ese número asciende a 5 millones de animales y los especialistas aseguran que el futuro de la producción de carne pasa por los corrales. Pero hay ciertos aspectos que se deben ajustar.
Durante el primer semestre del 2008, el engorde a corral fue la única actividad ganadera cuya rentabilidad no estuvo tan comprometida, pero la brusca caída que sufrió el precio del animal gordo durante los últimos cien días llevó a los feedlots a una clara situación de quebranto.
Rodrigo Troncoso, director de la Cámara Argentina de Engordadores de Hacienda Vacuna (CAEHV), explica que ''el sistema de engorde a corral representa el futuro de la ganadería por una cuestión de eficiencia de producción, ya que se complementa muy bien con el crecimiento de la agricultura y apunta a agregar valor al cereal, pero actualmente los números reflejan una fuerte pérdida para los feedloteros.
Hoy, los precios del animal gordo están $ 1,5 por kilo por debajo de los niveles que tenían hasta mayo, y de esta manera no hay rentabilidad que aguante''.
Santiago Doval, dueño de un feedlot en Tandil, asegura que ''hay una exagerada destrucción del precio del gordo, que afecta gravemente a los feedlots pero no se traduce a una baja en el mostrador. La hacienda en pie cayó alrededor de un 30% mientras que la carne en el mostrador bajó apenas un 5%. De esta manera no se incentiva un mayor consumo que haga fluir mejor al mercado ganadero''. Según Doval, una de las razones de esta caída en el precio es el pánico generado por la crisis internacional, ''pero ésta no afecta a la Argentina tanto como se piensa, porque las exportaciones representan tan solo el 10% del mercado''.
Los productores coinciden en que la baja del precio es exagerada, y que se debería intentar evitar este fenómeno. ''Así como la suba tiene un techo, la baja debería tener un piso.
La diferencia entre los 4,50 pesos por kilo que teníamos y los 2,80 que tenemos no se puede asimilar por más compensaciones que haya'', advierte Juan Carlos Eiras, productor de la localidad de Brandsen. ''La compensación de noviembre va a ser de 32 ó 33 pesos por animal, mientras que la de octubre fue de 45, y la baja de precios se lleva 500 pesos por cabeza'', agrega. Eiras es dueño de un feedlot con capacidad para 5.000 cabezas, de las cuales la mitad son suyas y la otra mitad son de clientes que contratan el servicio de hotelería. ''Hoy, aquel que trae los animales para hotelería sale del negocio porque asume la pérdida y no ve un horizonte nada claro para seguir produciendo. En cuanto a la hacienda propia, somos cautos y trataremos de aguantar hasta que cambie la situación'', dice. Con respecto al futuro inmediato, opina que ''se debería alentar la salida del stock que se mantiene retenido en la industria, y para el próximo ciclo entender que no se puede intervenir sólo el precio máximo, sino también el mínimo''. La ecuación actual de los feedlots es negativa en cualquier parte del país.
Pablo Romero tiene un sistema de engorde a corral en Entre Ríos, con capacidad para 3.500 animales por ciclo. ''Tuvimos un primer semestre que fue muy bueno, porque teníamos una relación compra-venta muy favorable y un buen valor del gordo, pero en los últimos meses se está generando un retraso porque está más dificultosa la venta.
Comparando la situación actual con la de 120 días atrás, estamos alrededor de 140 pesos en negativo,'' comenta Romero. ''Igualmente, creo que hay que seguir en el negocio, tal vez con menos intensidad, pero sin perder la posibilidad de hacerlo'', expresa el productor, miembro del CREA Larroque-Gualeguay. Troncoso considera que ''estos números hacen que bajen notablemente los niveles de encierre. Hoy, un feedlotero vende dos gordos pero compra un solo ternero, si lo compra, y ante una pérdida así no hay reposición''. Pero luego asegura que ''lo que se está perdiendo ahora es coyuntural y no hay mucho para hacer; lo que hay que hacer es mejorar las condiciones del negocio a largo plazo''.
Frente a este escenario, los engordadores de hacienda se amparan achicando su producción y esperando a que mejoren las condiciones del mercado, y mientras tanto proponen cambios de fondo para potenciar la actividad en el mediano y largo plazo.
Los puntos prioritarios en la agenda de los feedloteros son la aplicación de un sistema de tipificación de carne más moderno y la ''des-estacionalización'' de la oferta. Uno de los grandes problemas de la ganadería Argentina es que tiene una oferta muy estacional que hace variar los precios ampliamente según la época del año. ''No puede ser que durante cuatro meses falte carne y los precios se disparen y en los siguientes cuatro meses haya una sobreoferta y se pulvericen los precios.
Como sector queremos trabajar para que haya una situación más estable durante todo el año, pero el déficit para estabilizar la oferta hoy es que la cría es estacional'', explica Troncoso. Para lograr esto, según el director de la CAEHV, es necesario modernizar la tipificación de la carne en la Argentina. ''El sistema actual no premia a la calidad y muchas veces termina castigando a los productores. Si uno faena un animal más pesado lo castigan en el precio, y esto no tiene nada que ver con la calidad''.
Eiras coincide: ''El cambio en la tipificación es importantísimo. Lo que nos da mayor eficiencia es darle más kilos a cada animal que engordamos desde la cría, y para sacar más pesada a la hacienda de feedlot se necesita una tipificación acorde a la calidad y a la edad que tiene el animal''. ''En cuanto a la estacionalidad, si a mí no me castigaran por vender animales más pesados yo podría encerrar distintos niveles de peso y, manejando las dietas, liberar hacienda en distintas épocas del año. Un cambio de tipificación contribuiría a producir más carne en la Argentina y des-estacionalizar la oferta'', insiste Troncoso.
Por su parte, Doval reclama que ''además de generar una oferta más estable y no tan estacional, se debería tratar de trasladar mejor los vaivenes de precio a toda la cadena. Hoy se controla para que los precios de la hacienda no suban, pero cuando bajan, el precio de góndola se mantiene''.
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